Tras la aprobación de la primera lectura del Reglamento para un sistema de etiquetado común y obligatorio para los alimentos en Europa, Andrés Perelló, miembro de la comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, ha defendido que "las etiquetas se centren en datos esenciales como la cantidad de grasas, las grasas trans, el colesterol, los azúcares, la sal, las proteínas, los hidratos de carbono y los alergénicos".
Perelló ha explicado que, por ejemplo, "indicar en una carne el lugar de nacimiento, el de paso, el de pasto, así como el método de sacrificio es ilustrativo, pero puede acabar confundiendo al consumidor.
En ese sentido ha subrayado que "con este reglamento tratamos de armonizar los mínimos contenidos en la etiqueta a nivel europeo para ayudar a los consumidores sin crear mayor grado de confusión". "Por eso hemos de ser prácticos a la hora de etiquetar los alimentos, si no queremos conseguir el efecto contrario al que perseguimos, es decir, confundir al consumidor en vez de ayudarle a informarse", ha añadido Perelló.
En cuanto a los avisos de las cantidades recomendadas por porción, el eurodiputado socialista ha apostado por que se indique el porcentaje de la cantidad de ingesta diaria recomendada (GDA) y se ha mostrado contrario al sistema de semáforos, rechazado por el Parlamento, ya que puede llevar a desorientar a los consumidores.
Finalmente, la Delegación Socialista Española ha defendido que el etiquetado de vinos y cavas quede excluido de este Reglamento. "Lo esencial en el etiquetado del vino es su contenido porcentual en alcohol, cosa que queda asegurada en la legislación específica que ya está en vigor para este producto", ha asegurado Perelló.
"Ahora, la Comisión deberá presentar una nueva propuesta, respetando la voluntad y el mandato de esta Eurocámara. Es una gran victoria para los trabajadores y los ciudadanos europeos", ha concluido Alejandro Cercas.