|
El sueño europeo que imaginaron los
padres fundadores es hoy una realidad que agrupa a cerca de 500 millones de
personas. Pero aún queda mucho por hacer.
Con la Constitución Europea podremos dar un salto importante
hacia una Europa actor global que defienda la paz, la justicia y la solidaridad
en el mundo, la defensa del derecho internacional y del sistema de Naciones
Unidas, el medio ambiente y una visión laica de la sociedad, que no es contraria
a ninguna creencia y si lo es contra toda forma de fanatismo, integrismo o
fundamentalismo religioso, ideológico o nacionalista. Por eso defiendo la
libertad de investigación científica, especialmente con células madres
embrionarias, que permitirá la curación de millones de diabéticos y de otros
enfermos. Por eso defiendo que se regule la eutanasia libremente decidida y no
impuesta por nadie. Por eso defiendo el derecho de los homosexuales a contraer
matrimonio si así lo desean.
La tolerancia y el comprender al otro son y serán principios de mi actuación.
|