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Se cumplen ahora 30 años de la celebración de las primeras elecciones directas al Parlamento Europeo,
institución que desempeña un papel clave para materializar nuestra visión de una Unión Europea mucho más democrática, social y comprometida con la ciudadanía.
Necesitamos de esa Europa más que nunca, sobre todo por la necesidad de afrontar las últimas turbulencias financieras, aprendiendo de las lecciones de la situación actual.
La esperada entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que coincidirá con la Presidencia Española de la Unión Europea en 2010, y la contribución del Parlamento Europeo a fijar desde la Comisión Europea
una estrategia para el relanzamiento de la economía y empleo, que incluya un Pacto Social,
la igualdad entre hombres y mujeres, la apuesta por la sostenibilidad, el refuerzo por la innovación, la ayuda al desarrollo y la lucha contra el hambre y la pobreza,
representan prioridades sobre las que trabajaremos con empeño desde la Presidencia de la Delegación Socialista en el Parlamento Europeo y desde la Presidencia de la Comisión de Libertades y Justicia.
En su primera etapa, la construcción europea avanzó a través de la aproximación sustentada en los principios y valores que la inspiraban; desde que se creó la Unión Europea, Estados y ciudadanos son sus pilares fundamentales. Ahora, la tarea es consolidar definitivamente la Unión con la defensa activa de la ciudadanía europea y el desarrollo de su dimensión social, abierta al mundo, como forma pionera de respuesta política a la globalización.
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